|

Comunicado 14-IV-2008
Entrevista con el Secretario General de AES
“El nuevo gobierno se corresponde con el
radicalismo y la demagogia que caracterizan a Zapatero”
El presidente del gobierno anunció, poco después de
ser investido, su nuevo gobierno. El Secretario General de
Alternativa Española, Rafael López-Diéguez, ha accedido a
contestar a unas preguntas para el próximo número del Boletín
digital de AES, valorando la composición del gobierno.
- ¿Qué destacaría usted de este gobierno?
- Dos cosas. La primera, la decisión de Rodríguez
Zapatero de mantener en el gobierno a personas que han cosechado
notorios fracasos en su gestión, lo que indica el grado de
empecinamiento de un presidente que parece creerse sus propias
mentiras. Lo segundo, el curioso y costoso baile de ministerios
que se crean, desaparecen, se fusionan o se dividen según convenga
a efectos puramente publicitarios. Si el PP habló de crear un
Ministerio de la Familia el PSOE ha creado un Ministerio de
Igualdad. Ello obedece, sin duda, a la creencia de que con crear
un Ministerio se solventan los problemas. Es lo típico, demos una
respuesta burocrática a un problema real. Todo ello cuando lo que
debería primar, en tiempos de crisis, es la austeridad en el gasto
público, hacer posible una administración más barata.
- Es de suponer que, al hablar de fracasados, se
refiere a la continuidad de Mariano Fernández Bermejo en Justicia,
Mercedes Cabrera en el nuevo ministerio de Asuntos Sociales y
Educación, Miguel Ángel Moratinos en Exteriores, Magdalena Álvarez
en Fomento.
- Efectivamente. Probablemente, Rodríguez Zapatero
quiera demostrar que su gestión no se correspondía con las
críticas. También es posible que no disponga de elementos de
sustitución. Fernández Bermejo, estoy seguro, permanece porque es
el hombre capaz de incrementar el control político sobre la
justicia, tal y como pretende el PSOE sin que el PP sea capaz de
denunciar y oponerse eficazmente a la maniobra. Algo similar
cabría decir de Moratinos: es la imagen de la inútil Alianza de
Civilizaciones y el presidente exhibe ésta como su gran logro,
pues la situación de España en el orden internacional es marginal.
Ahora pretende socializar el fracaso ofreciendo un pacto a la
oposición y ésta parece estar presurosa por aceptarlo.
La “comisaría de educación” ha recibido un premio
por su gestión: en vez de un ministerio tiene dos. Cuando en
España la situación de la Educación es lamentable, cuando los
informes internacionales nos sitúan en el furgón de cola, cuando
el proceso de adaptación a Bolonia no se está haciendo
debidamente, cuando se demanda mayor formación práctica… José Luis
Rodríguez Zapatero decide minimizar la situación integrando
Educación en un Ministerio de alto contenido político, porque más
que de Asuntos Sociales, en muchas ocasiones, es de
Adoctrinamiento Social. La permanencia de Magdalena Álvarez es
otro desafío de Zapatero, un brindis en el ruedo parlamentario, un
“aquí mando yo”, porque esta Ministra cuenta en su haber el ser la
única ministra reprobada parlamentariamente.
Algo similar sucede con el nombramiento de Carmen
Chacón, cuyas posiciones ideológicas no son las más ajustadas al
perfil de Ministro de Defensa.
- ¿Y Bernat Soria?
- Su permanencia era lógica. Su posición con
respecto al aborto, la eutanasia o la investigación con embriones
es la misma que la de Zapatero, barra libre. Y además es
consciente de que en estos temas puede llegar a amplios consensos
con el PP.
- Los nombramientos de Miguel Sebastián y de
Beatriz Corredor en Industria y Vivienda han despertado diversas
lecturas ¿Cuál es la suya?
- Ambos están vinculados a la política madrileña.
Tengo la impresión de que Zapatero ha decidido intentar el asalto
a Madrid. El socialismo en la capital carece de líderes capaces de
restar votos al Partido Popular. El presidente ha actuado aquí más
como dirigente del PSOE que como titular del ejecutivo. Estoy
seguro de que el objetivo es conseguir dotar a ambos de una
biografía política que le permita acortar las diferencias de voto
en Madrid. Algo esencial para mantener la hegemonía de la
izquierda en el gobierno.
- Quien sí ha desaparecido es Cristina Narbona.
¿Quiere esto decir que Zapatero va a distanciarse de su gestión?
-La ministra Narbona aplicó en agua, urbanismo y
medioambiente la doctrina Zapatero y además se la creyó. Parece
evidente que Zapatero va a iniciar una serie de cambios en esta
cuestión y, mediante una curiosa fusión, se ha desprendido del
Ministerio de Medio Ambiente, y eso después de hacer de la lucha
contra el cambio climático uno de sus recursos de campaña. Estimo
que la política va a cambiar, entre otras razones, porque de ello
dependen grandes bolsas de voto en Cataluña, Valencia y Murcia,
estas dos últimas comunidades grandes bastiones del PP. Hoy
sabemos que Montilla ha llegado a un acuerdo con Zapatero para
iniciar trasvases desde el Ebro; por lo que debemos deducir que
los trasvases han dejado de ser malos. Además la ministra Narbona
había chocado con muchos de sus compañeros de gabinete.
-¿Cuál sería la gran incógnita de este gobierno?
El área económica. Durante la anterior legislatura
asistimos al ninguneo de Solbes, al predominio de los intereses
electorales guiados por la Oficina Económica de la Moncloa.
Zapatero ha decidido mantener a los dos protagonistas del
enfrentamiento, Solbes y Sebastián, pero éste último ha pasado a
ser Ministro. El área económica tiene que contar además con los
planteamientos de la titular del nuevo Ministerio de Ciencia e
Innovación, próxima a Sebastián, que sin una gran partida
presupuestaria quedará en el gesto. Quizás la necesidad de contar
con un Ministerio de Fomento débil también haya pesado a la hora
de mantener a la fracasada y sumisa Magdalena Álvarez. Todo esto
para afrontar una crisis que sólo ahora, y tímidamente, el
gobierno empieza a reconocer de forma indirecta.
-Nos quedaría preguntarle por su valoración
sobre el debate de investidura.
- Muy negativa. Numerosos temas ni tan siquiera se
plantearon y los españoles nos quedamos sin saber cuál es el
proyecto del presidente del gobierno con respecto a la estructura
territorial de España, con respecto a las reivindicaciones
nacionalistas, cuáles van a ser las medidas a adoptar para hacer
frente a la crisis, en qué va a consistir su política
antiterrorista, cómo se va a reformar la justicia. Por otro lado,
la posición de Mariano Rajoy, prácticamente aceptando sin
condiciones los pactos que Zapatero le ofrecía, incluso aun cuando
sólo fueran verbales, me pareció una falta de responsabilidad con
sus electores, especialmente en materia antiterrorista, pues ni
tan siquiera pidió la retirada de la autorización parlamentaria
para negociar con la banda. Además, el dirigente Popular se negó a
entrar en temas que habían formado parte de su agenda electoral.
Ahí está el tema de la proscripción del castellano en Cataluña o
Vascongadas, que fue planteado por Rosa Díez y que hizo decir a
Zapatero que ese tema lo esperaba el día anterior.
|